
Se está criticando a Florentino Pérez por pagar una cantidad desmesurada por ellos. En concreto por el brasileño ha pagado 63 kilos de euros y por el portugués 95. Entre los dos suman más de 25.000 millones de las antiguas pesetas, cantidad más que de sobra para pagar la hipoteca de mi piso varias veces... Sin embargo, yo a Florentino no le critico. Le doy las gracias. Como también se la doy a Calderón, pero por irse.
Floren ha devuelto la ilusión. Ya no me avergüenza ver las noticias de mi equipo. Podré escuchar de nuevo El Larguero. Ya no hay nanines, ni bárcenas, ni, sobre todo, Ramón Calderón. Vuelve la seriedad y el brillo en el escudo de las camisetas. El club ya no va a parecer más una película de Berlanga. Ahora va a ser un referente mundial gracias al coco de un hombre que tiene el don de adelantarse a los acontecimientos. El paladar de los aficionados es demasiado exquisito como para amargarlo con Drenthe o Faubert.
Florentino es un estratega. El error es pensar que ha comprado sólo a dos jugadores. Ha adquirido dos marcas comerciales de gran rentabilidad con las que el equipo se va a lucrar deportivamente sobre el césped y económicamente en los despachos. El Real Madrid es una empresa dedicada al ocio y que, además, también juega de vez en cuando al fútbol . Ahora, todos los niños que tengan una camiseta de Kaká del Milán o de Cristiano con el Manchester han quedado desfasados. Ahora todos querrán la que visten sus ídolos, y no es otra que la del Real Madrid. Al final lo barato sale caro, y lo caro barato. Y ya, si encima ganamos, será la leche.